A la mi**** las ventas.

A la mierda las ventas.

A fin de cuentas nosotros y los artistas, proveedores, diseñadores, talleres, tiendas y creadores con las que solemos trabajar tenemos algo en común. No somos más que un grupo de personas en Bogotá, Colombia en sus Veintitantos años huyéndole a la vida de agencia, a la rutina del 9 a 6, los almuerzos en coca y los 15 días de vacaciones al año por ley. Soñamos con conquistar el mundo apunta de lo que amamos, con lo que nos represente y lo que sentimos que podemos hacer bien.

Nosotros al igual que miles de marcas independientes y negocios pequeños en Colombia llevamos días dándole vueltas a la cabeza intentando entender la situación en la que nos encontramos frente a esta crisis, ponerlo todo en una balanza y tomar decisiones que puedan preservar nuestra empresa y alargar nuestra vida útil como marca para así poder hacer lo que amamos por más tiempo y seguir con nuestra misión de promover la colectividad creativa en Colombia, crear productos de gran calidad y demostrar que uno puede hacer lo que se le da la gana siempre y cuando nace con buena intención y con un argumento sólido.

Nos hemos reunido con colegas, llamado a colaboradores y marcas aliadas pero la incertidumbre se apodera de la mente de todos nosotros al igual que la de todos ustedes.

Preguntas como, lanzamos la colección ya o esperamos unos meses, como vamos a pagar los créditos que sacamos para producir, como cubriremos los costos fijos si las ventas bajarán tantos, como podemos recaudar insumos para los hospitales locales, cómo podemos generar un impacto positivo sobre nuestra comunidad, de que manera podemos informar a nuestros lectores y clientes son interrogantes que compartimos con muchos otros emprendedores y marcas. Tristemente nos hacemos estas preguntas a diario en vano porque la respuesta solo se alarga y se esfuma con cada hora qué pasa y cada noticia que sale a la luz acerca del COVID 19.

Las ventas y la supervivencia de Cloud Ten ya pasaron a un plano muy lejano hace rato. Si nos toca intercambiar gorros y medias Hofmann por arroz y frijoles para las personas que viven en nuestro barrio o personas que lo necesitan más lo haremos sin dudarlo por un segundo.

Si hay algo que hemos aprendido a hacer en estos dos años es crear productos de calidad, mantenernos reales a nuestro instinto y posicionar una marca sin tener absolutamente nada más que una cuenta de Instagram. Por ende si toca, lo volvemos a hacer de ceros y hasta mejor, sin tantos tropiezos, sin patrocinar a tanta gente que en verdad no nos gustaba y sin seguir tantos consejos irrelevantes.

Por eso es que queremos aprovechar este espacio en nuestro blog para darles nuestra sincera opinión y recordarles que si bien es importante apoyar la industria local, ayudar a que los negocios pequeños como el nuestro sigan prosperando, consumir productos Colombianos y apoyar a tu artista local.
Es aún más importante volver al principio del problema y unir nuestras fuerzas para evitar una mayor propagación del virus en nuestro país, HAY GENTE MURIENDO y el haber estado expuestos a tantos años de medios amarillistas y habernos criado en un país en guerra con altos índices de violencia parece que nos hace tomar a la ligera muchos de los hechos que están sucediendo hoy en día.

Si es cierto que mueren más personas por tuberculosis y deshidratación, si es cierto que aún no hay agua en la guajira y el choco sigue sin acueducto pero eso no es excusa para ignorar una nueva problemática mundial de la cual hasta ahora probamos solo una pequeña muestra de lo que podría traer el futuro de nosotros como raza humana.
El Coronavirus cambió el mundo y lo seguirá cambiando durante los próximos meses y así suene exagerado, no volverá a ser como antes. Ahora tenemos un nuevo enemigo y está más cerca de lo que creíamos.

Respetemos la situación y evitemos la propagación del virus. Protejamos nuestras casas, nuestros familiares y nuestros vecinos que pueden ser mas vulnerables que nosotros mismos.

La empatía es la capacidad de ponernos en los zapatos del otro e intentar entender lo que el otro está sintiendo así que salgámonos un rato de las redes sociales de las dinámicas en historias y de nuestros problemas económicos personales para sentarnos con nuestros hermanos menores y calmarlos ante tanta ansiedad y aprovechar el tiempo para ayudarlos a descubrir su pasión en tiempos de crisis, ver una película con nuestros viejos y hacerlos sentir amados para sacar sus cabezas de tanto estrés económico y crear un plan de emergencia a futuro como individuo, luego como familia y posteriormente como comunidad.

En estos casos menos es más y al parecer la solución más fácil está frente a nuestras propias narices.

Propaguen la calma, quédense en casa, retomen sus hobbies y feliz cuarentena.

-Lucho

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