Devuelta al 54′

Para nadie es secreto que Colombia está pasando por tiempos de inestabilidad económica, política y social. Las cosas no están para nada bien y exigimos un cambio inmediato.

 

Somos muchos los que estamos inconformes con el estado, en contra del sistema y sintiéndonos abusados por la fuerza pública.

Un país donde te sientes más robado por un policía que por un delincuente es un país que claramente tiene fracturas en sus instituciones y debe buscar una reforma lo antes posible. Ni siquiera es necesario otro argumento en la discusión. El pueblo no cree ni respeta a su policía y se sabe.

 

Mientras el país se incendia en llamas pocas figuras públicas se pronuncian al respecto y muchas menos marcas y empresas alzan su voz para hacerse escuchar y es completamente entendible, siempre habrán personas en desacuerdo con las críticas y para las empresas y las celebridades no es rentable generar sentimientos negativos en sus seguidores y dividir en ideales a sus clientes.

 

Pero, por otro lado, dar la otra mejilla es precisamente lo que nos tiene así. Puede sonar como algo pequeño, pero si todos nos hiciéramos escuchar podríamos lograr incomodar al vecino escéptico lo suficiente para que se involucre en la solución o podemos simplemente generar el suficiente ruido para que los principales gremios del país se unan o se vean afectados y pidan reacción a las entidades de poder.

 

Nosotros como marca dejamos siempre clara nuestra posición frente al problema sin importar las consecuencias que eso pueda traer. Sinceramente nunca se ha tratado de ser amado por miles, preferimos ser odiados por unos cuantos y genuinamente amados por unos pocos que si valoran nuestro trabajo y representan lo que somos como marca.

 

Por eso en los últimos días hemos utilizado nuestras redes sociales para dirigirnos a la problemática y ver lo diferentes puntos de vista. Nos llama la atención leer que uno de los comentarios más frecuentes es el clásico:

 

“El que no conoce su historia está condenada a repetirla, la violencia no lleva a ningún lado…”

Así que ya que hablamos de historia Colombiana le traemos una que de seguro les permitirá sacar sus propias conclusiones y definir si queremos vivir en este bucle de abuso sin fin o si más bien es hora de cambiar el rumbo de cómo se hacen las cosas en éste país y reescribir la historia para las futuras generaciones.

 

Los días 8 y 9 de Junio en Colombia se conmemora el día del Estudiante Caído y Revolucionario en honor a los 13 estudiantes masacrados en la Carrera 7ma con Calle 13 a manos de soldados del ejército nacional que regresaba de prestar servicio en la guerra fría en corea.

 

Fueron 13 muertos, más de 50 heridos y más de 500 detenidos el saldo que dejó el enfrentamiento del 9 de Junio de 1954. La marcha fue originalmente convocada por líderes estudiantiles de la Universidad nacional de Colombia usando voz a voz, panfletos y afiches en las paredes ya que en la época no existía una comunidad universitaria sólida ni organizada y mucho menos Twitter.

 

La marcha se planeó para protestar en contra del asesinato del estudiante de la Universidad Nacional, Uriel Gutiérrez quien el día anterior fue asesinado por un disparo en la cabeza a manos de la Policía nacional mientras cruzaba por el campus y se encontró en el medio de una riña entre universitarios y policías precisamente después de que un grupo de estudiantes y docentes realizaran la peregrinación anual para reunirse en el Cementerio Central y conmemorar 25 años de la muerte de Gonzalo Bravo Páez, el estudiante que, en 1929, también recibió un tiro de fusil de manos de oficiales de la guardia presidencial.

 

En pocas palabras en 1929 un policía mató a un estudiante por protestar en contra de la United Fruit Company, los estudiantes protestaron por ese asesinato 25 años después en una peregrinación, por esa protesta un policía mató a Uriel Gutiérrez en la Universidad Nacional y por la muerte de Uriel los estudiantes de todo Colombia se unieron y organizaron plantones, marchas y protestas en contra del actual gobierno de Rojas Pinilla y de la brutalidad policial el 9 de Junio de 1954 donde el ejercito simplemente decidió disparar sus fusiles contra los manifestantes como muestra la icónica foto tomada desde un balcón por un ciudadano y que es usada como imagen destacada de este artículo.

 

Una de esas marchas llegó hasta la calle 13 con carrera 7 donde se sumaron expresiones estudiantiles de universidades y colegios tanto públicos como privados. En este lugar se encontraron con un pelotón de soldados pertenecientes al Batallón Colombia. Los estudiantes, a través de sus voceros, solicitaron se les dejara pasar hasta la casa presidencial para dialogar con el gobierno militar de Gustavo Rojas Pinilla, quien había prometido escuchar las causas de la muerte de Uriel Gutiérrez.

 

La respuesta que obtuvieron los jóvenes estudiantes fue un grito militar que ordenaba ¡fuego!. Acto seguido, ráfagas de fusil cayeron sobre la primera línea de la numerosa marcha que exigía justicia y respeto a la vida, donde 13 estudiantes cayeron a causa de las balas de un gobierno que se posicionó bajo la frase de “no más sangre, no más depredaciones”.

 

Y ahi es donde se encuentra el problema, cuando el político solo hace politiquería y se aprovecha de la popularidad que le da defender unos ideales pero se voltea completamente cuando está en el poder y empieza a funcionar como un títere de quienes realmente mandan el país, 2 familias, grupos criminales y narcotraficantes.

 

La razón por la cual escribimos éste artículo es para constantemente recordarnos que aquellos derechos por los que protestamos hoy en día son la misma lucha que tenían hace casi 100 años cuando la policía nacional asesinó sin piedad a Gonzalo Bravo Páez cuando disparaba indiscriminadamente sobre un grupo de protestantes en Bogotá.

 

Misma historia, mismo dolor y la misma opresión que se refresca con la ida y llegada de una nueva generación que aclama su lucha como un mal propio pero la verdad es que millones de Colombianos llevamos el mismo tipo de represión y abuso por siglos y absolutamente nada se ha logrado.

 

La única diferencia es que ningún gobierno y ninguna institución corrupta puede soportar el poder de la verdad y la verdad está captada en cámaras, cámaras que no están en todas las esquinas como en el famoso libro de George Orwell, 1984, sino que están en cada uno de nuestros bolsillos en un momento de la humanidad donde la información se comparte en segundos por todo el planeta tierra y un movimiento se puede generar en cuestión de minutos con tan solo generar una tendencia en una red social.

 

La invitación es aprovechar ese beneficio que nos dio nacer en éste lado de la historia y posicionarnos del lado correcto de la balanza para generar un cambio que nos beneficia a absolutamente todos los miembros activos de la sociedad. El cambio no solo ocurrirá en Colombia, tiempos disruptivos se aproximan en todas partes del mundo al exponerse la realidad de como funcionan los mecanismos de control de masas y las verdaderas estrategias de manipulación de los estados específicamente en países  “en desarrollo” como Colombia y es nuestra responsabilidad velar por el futuro del país y de las generaciones que vienen.

 

Marchar, compartir la información, hablarle a un amigo desinteresado del problema, estar constantemente enterado de lo que ocurre y mantenerse crítico frente a la validez de los medios de comunicación es una manera sencilla de aportar de manera pacifica y causar un impacto positivo.

Porque acá  no se trata de dividir y de echar culpas, se trata de entender que todos vivimos bajo el mismo régimen y las cosas no se están haciendo bien, todos merecemos mejor y es nuestra responsabilidad exigir más, como mínimo el respeto por la vida.

 

-Flotando Juntos

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